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24 de maio de 2012

De ricos, riquezas y amor al prójimo

Cortesía de Stat Veritas.

De ricos y riquezas.
“Cristo llamó inicuas a las riquezas porque en su tiempo en el Oriente no había ninguna gran fortuna ganada con honradez, sino con iniquidades; y en nuestro tiempo tampoco. Un hombre que tiene 1.200 millones de dólares, ó 200 millones (o un millón si vamos a eso) no los ha ganado con su trabajo, por importante que su trabajo pueda haber sido: los ha ganado o malganado estafando o explotan­do el trabajo ajeno; y si él no, sus padres o sus abuelos. Cuántos hay que por dejar una fortuna a sus hijos —y a veces ni siquiera a los hijos sino al Estado, que hoy día arrebatiña las herencias— se van por la posta al Infierno; porque el que tiene dinero malganado tiene que restituir; y como a veces no sabemos seguro si el dinero que tenemos nos corresponde en justicia (la sangre del pobre) con dar limosna al pobre nos ponemos en lo seguro. Buen negocio, dijo Cristo. Si esto es así, entonces lo mejor es no tener dinero —dijeron los Apóstoles. Verdad es eso —dijo Cristo— pero eso no es posible a todos. Algunos tienen que tener dinero (incluso mucho dinero) y administrarlo bien; y algo de dinero tienen que tener todos. Hasta Cristo tenía algo de dinero; pero el que lo llevaba y lo guardaba, era Judas”.

R.P. Leonardo Castellani, “El capataz camandulero”, en “Domingueras prédicas II”.


Del amor al prójimo.

“La participación afectiva, o sea, de la verdadera simpatía, es condición del amor a la humanidad; si no simpatizamos en forma habitual y continua con los prójimos, no podemos decir que amamos a la humanidad. Y el amor a la humanidad es condición y escala del amor personal a Dios y a la persona espiritual de nuestro prójimo...”
“Si no hay un amor real al prójimo, el amor de Dios es ilusorio. No podemos propiamente poner valores en el alma ajena, sino a lo más suscitar el movimiento ascencional del alma ajena. La persona es impenetrable, y quien la quiere hacer buena a la fuerza, o, mejor dicho, cuando la fuerza es vista como el medio principal para mejorar a una persona, lo único que se consigue es que la persona se rebele y cierre el alma. Lo primero que se puede y debe hacer es amar bien a la persona (y ese amor es el bien moral fundamental, según el Cristianismo) y así suscitar otro amor bueno, el cual también tiene fuerza ascencional. Eso es todo lo que podemos, y no es poco”

R.P. Leonardo Castellani, “Max Scheler”, en “Filosofía Contemporánea”. Inédito. La cita está abreviada.

1 de março de 2012

Do Chesterton de língua espanhola - O que é a religião modernista?


De um dos meus livros preferidos do Chesterton de língua espanhola, como lhe chama Juan Manuel de Prada, “Los Papeles de Benjamin Benavides”, deixo abaixo uma das mais bem elaboradas definições da religião modernista que alguma vez encontrei. Sublinhe-se que neste livro extraordinariamente bem escrito, com edição original de 1954 e de leitura simplicíssima como é próprio das verdadeiras obras-primas, o Padre Leonardo Castellani analisa aprofundadamente aquele que foi o seu tema de estudo favorito ao longo da sua vida - o Apocalipse de São João. Num conjunto de diálogos que o narrador, o jornalista argentino Delrey, alter-ego do autor, trava com um rabino sefardita convertido ao Catolicismo, Don Benya ou Benjamin Benavides, Castellani sustenta de modo muitíssimo convincente ser o Apocalipse um livro simultaneamente retrospectivo e prospectivo, no qual é narrada e/ou prevista toda a História da Igreja até ao final dos tempos, que serão consumados com a segunda vinda de Cristo à Terra. Por ora, cinjamo-nos à definição da religião modernista feita por “Don Benya”.

***

"- Qué es el modernismo - pregunté yo.

El judío se rascó la cabeza. Parecía agotado.

- No se puede definir brevemente - dijo con voz plañidera-. Es una cosa que era y no es y que será; y cuando sea, durará poco. Técnicamente los teólogos llaman "modernismo" a la
herejía aparentemente complicada y difícil que condenó el Papa Pio X en la Encíclica Pascendi; pero esa herejía no es más que el núcleo explícito y pedantesco de un impalpable y omnipresente espíritu que permea el mundo de hoy. Su origen histórico fué el filosofismo del siglo XVIII, en el cual con certero ojo el P. Lacunza vio la herejía del Anticristo, la última herejía, la más radical y perfecta de todas. Desde entonces acá ha revestido diversas formas, pero el fondo es el mismo, dice siempre lo mismo:

Cuá cuá - cantaba la rana
cuá cuá - debajo del río.

- Y qué dice?

- Cualquiera interpreta lo que dice una rana! - dijo riendo el rabí - es más un ruido que una palabra. Pero es ruido mágico, arrebatador, demoníaco, lleno de "signos y prodigios"... Atrae, aduerme, entontece, emborracha, exalta.

- Pero al menos así aproximado, a bulto;... Ánimo, Don Benya, non se achique!

- El "cuá - cuá" del liberalismo es "libertad, libertad, libertad"; el "cuá - cuá" del comunismo es "justicia social"; el "cuá - cuá" del modernismo, de donde nacieron los otros y los reunirá un día, podríamos asignarle éste: "Paraíso en Tierra"; Dios es el Hombre; el hombre es dios".

- Y la "democracia"? - pregunté yo.

- Es el coro de las tres juntas: democracia política, democracia social y democracia religiosa:

Demó - cantaba la rana
Crácia - debajo del río.

- Y la democracia cristiana? - le dije sonriendo.

- Nunca he entendido del todo lo que entienden los entendidos por ese compuesto, aunque entiendo que se puede entender por él varias cosas buenas - barbotó él -, a saber: "amor del pueblo", "representación popular", "participación de todos en lo político", o simplemente "gobierno bueno" - gruñó el judío-. Con este mixto no me meto; con el simple me meto yo, con el simple! Con la canción de la rana, que significa un régimen político religiosamente salvífico y por tanto necesario y hasta obligatorio para todos los pueblos "núbiles" que decía Víctor Hugo. Lo cual es una simpleza. Y una herejía definitiva contra el vero salvador, contra "el único nombre que puede salvar al hombre", que dijo San Pedro. "las nuevas herejías ponen el hacha no en las ramas sino en la misma raíz" - dijo Pio X en la encíclica Pascendi.

- Pero herejías siempre las ha habido, y algunas muy extremadas y perversas... por qué estas tres de ahora han de ser las Tres Ranas o Demonios; y no quizás otras tres cualesquieras... por ejemplo, otras tres que surjan en el futuro de aquí a mil años, pongamos por ejemplo?

- Eche años! - dice el hebreo con "rictus"-. No, estas son las tres primeras herejías con efecto político y alcance universal; y son las tres ultimas herejías, porque no se puede ir más allá en materia de falsificación del cristianismo. Son literalmente los "pseucristos" que predijo el Salvador. En el fondo de ellas late la "abominación de la desolación"...

- Qué es la "abominación de la desolación"? Tengo entendido que los Santos Padres entienden por esa expresión semítica la idolatría...

- La peor idolatría. Pues en el fondo del "modernismo" está latente la idolatría más execrable, la apostasía perfecta, la adoración del hombre en lugar de Dios; y éso bajo formas cristianas y aún manteniendo tal vez el armazón exterior de la Iglesia".

14 de fevereiro de 2012

Aristocracia, plebeyos y mundo moderno

Cortesía de Infocaótica

“Yo no sé que va a pasar con el resto de la aristocracia que nos queda. Es decir, yo no sé que va a ocurrir con el predominio de las facultades superiores sobre las inferiores que es lo que configura al aristócrata, dónde irá a refugiarse lo que queda de esta aristocracia; porque la aristocracia es como un don de Dios, que siempre habrá de surgir; lo que no sé es dónde irá a refugiarse.
Los grupos de aristócratas están hostigados por lo que llaman la rebelión de las masas, es decir, por esa especie de epidemia de plebeyismo, esta contaminación y propagación que lo va invadiendo todo sin que se la pueda parar y que tiene a su orden los instrumentos de decisión y destrucción más grandes que haya tenido la historia del mundo, proporcionados por la técnica moderna, entregada al servicio del plebeyismo, de lo bastardo, de lo común, de lo ordinario, y de lo feo. Es como la vulgar caída en manos de una civilización comercial y logrera. El comerciante o mercader no es noble, sino por casualidad, pero de suyo no es noble. Siempre se han distinguido, los nobles de los mercaderes. El fin del mercader es ganar dinero y este fin -el 'lucro intangible'-, es poco noble, porque el lucro no tiene límites. Todas las cosas naturales tienen límites y son perfectas o tienden a la perfección cuando se conforman a su propia naturaleza; y el lucro por sí solo no se limita, y si no lo limitan desde afuera o desde arriba tiende a crecer enormemente, como un abrojal. Por eso siempre el mercader ha estado sometido a una clase superior que, porque los tenía, le imponía sus propios límites. El guerrero, por ejemplo, tenía una moral condicionada a su estado y se podía en consecuencia imponer estos límites. Pero ahora ocurre que el mercader es el que está blandiendo la espada del guerrero; está por encima de todo. El dinero lo dirime todo y el mercader por oficio está destinado al dinero. El mercader lo único que hace es cambiar las cosas, no crea nada. No se trata de que sea o no útil o inútil; humanamente es necesario. Los aristócratas de nacimiento, o los que se han hecho aristócratas por sus virtudes o por sus sabidurías en este mar de plebeyismo que se ha desencadenado en el mundo actual, suponen una vida de sacrificio, una vida heroica, una vida de triunfo sobre las propias pasiones; por eso en la Edad Media era tan considerado un sabio como un guerrero.”

Leonardo Castellani

21 de janeiro de 2012

Credo do Incrédulo





(...) los actuales doctores ortodoxos, un Chesterton, un Belloc (...) los que aun conservan la fe viva.

Leonardo Castellani, in "Papeles de Benjamin Benavides", Buenos Aires, Editorial Cintra, 1954, página 76.